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Galicia, destino de olas grandes

“Galicia, a día de hoy, es todavía una costa sin terminar de descubrir. El potencial de olas grandes que tiene es enorme y le llevará, en un futuro no muy lejano, a ser considerado como uno de los sitios de olas grandes por excelencia a nivel mundial.” -Ibón Amatriain

 

Hasta hace poco prácticamente nadie supo ver este potencial. Posiblemente el primero fuese el británico Tony Butt, un inglés que actualmente vive en Asturias en busca del “invierno eterno”. En noviembre de 1992, Butt y sus amigos Lewi Skinner y Andy Annear salieron desde Cornwall rumbo a Galicia en el interior de una pequeña furgoneta. Disponían de muy poca información sobre Galicia, pero decidieron invertir todo aquel invierno a la búsqueda de olas. Por la situación de la costa gallega, supusieron que habría muchos spots conocidos y frecuentados por una comunidad numerosa de locales con años de experiencia surfeando esas olas. Pero lo que se encontraron fue todo lo contrario.

Algunas de esas olas “con potencial” que Butt y sus amigos observaron se mantuvieron sin ser surfeadas muchos años más. Las razones fueron muchas. Por un lado los spots de olas grandes no rompen con la frecuencia que lo hacen las olas más conocidas. Es fundamental que la dirección e intensidad del temporal, la marea, y la dirección del viento se alineen con la topografía y batimetría irregular de la costa. Descubrir el secreto de cada lugar exige tiempo y mucha observación, y han sido solo unos pocos los que le han dedicado ese tiempo a esa búsqueda. Existe otra barrera fundamental que es el miedo que producen las olas grandes.

Uno de los primeros en dedicar tiempo a esa búsqueda fue el surfista vasco Ibón Amatriain. En 2002 surfeaba por primera vez la ola de Rinlo, en el Concello de Ribadeo, y poco más tarde, a escasos metros de ésta, la de Isla Pancha, O Panchorro, una ola que se ha surfeado con hasta 8 metros de altura, y que sólo rompe cuatro o cinco veces al año.

El acceso a muchas de estas olas ha sido posible gracias al tow-in, modalidad en la que con el apoyo de motos de agua, el surfista es remolcado hasta la base de la ola en donde la moto le proporciona el impulso necesario para cogerla. Las motos de agua resultan también fundamentales para llegar al lugar en donde se encuentra la rompiente, normalmente en alta mar, y en lugares de difícil acceso desde la costa, y como medio de seguridad ante caídas o cualquier accidente.

En 2011 Amatriain sufrió una fractura de peroné cuando el labio de una de esas olas, de cuatro metros de altura, cayó sobre él. Un año antes, el auxilio de su amigo Mikel Agote, le salvó de terminar golpeado contra las rocas. En esa carrera por surfear olas cada vez más grandes, en 2006 Ibón Amatriain surfeó una ola de 14 metros de altura en Playa Gris (Guipúzcoa) que le valió una nominación en los premios Billabong XXL a la ola más grande surfeada ese año. Dos años después, fue invitado al Eddie Aikau de Hawaii, el evento de mayor prestigio de ola grande del mundo.

El también surfista vasco, Axi Muniain, tomó en cierto modo el testigo de Amatriain, y tras varios años compartiendo con él las olas de la costa de Lugo, se lanzó a la exploración de otro tramo de nuestra costa de gran potencial: la Costa da Morte, ayudado por los locales Dani Gambón y Sergio Calaza e información recopilada de pescadores locales.”

Eli, Atain, Punta Nariga, o A Tremosa, en Corme, han ganado en muy poco tiempo una gran relevancia internacional, a la que sólo ha hecho sombra la ola de Nazaré en Portugal. A diferencia de otro slabs, la ola rompe indistintamente de derechas e izquierdas, y no necesita de mucho mar para empezar a romper.

La comunidad de surfistas gallegos dedicados a las olas grandes es aún pequeña. Tras los denominados “Raz Boys”, un grupo formado por Daniel Gambón, Carlos Baña, Iago Boedo, Rubén Pérez, Sergio Calaza, Daniel Almeida y Fran Canaval, que fueron los primeros en explorar la zona de A Costa da Morte, y ejemplos como los de Luis Rodríguez o César Sánchez, cabría destacar la figura del fotógrafo Bruno Novoa, que con su empresa Jet Galicia, ha acompañado a muchos de los equipos internacionales de surf de ola grande que habitualmente visitan nuestras costas cada temporada invernal. Alguno de estos surfistas, como el francés Eric Rebiere, se han llegado a asentar en Galicia.

El 6 de enero de 2014 el huracán Hércules pasó a la historia porque en él se registró la ola individual más alta hasta entonces nunca medida por la red de boyas de Puertos del Estado. Una ola que alcanzó los 27,81 metros de altura, y que fue medida por la boya situada frente a Cabo Vilán, en la Costa da Morte. El anterior récord estaba en una ola de 26,13 metros medida frente a Santander, el 24 de enero de 2009, durante el paso del huracán Klaus.

 

  2002  /  Historia  /  Última actualización: noviembre 5, 2017 por Administrador  / 

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