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El tow-in y el surf en olas gigantes

Hasta principios de los años 90 existía una barrera física que hacia que algunas olas fuesen imposibles de surfear. No era una cuestión de tamaño, sino más bien de geometría, velocidad y capacidad humana. La fuerza de remada que un surfista podía imprimir resultaba insuficiente para alcanzar la velocidad necesaria que permitía afrontar la bajada de algunas olas. Esa barrera, dependiendo del lugar, se había fijado en olas de más 25-30 pies (7,5-9 metros).

Todo ello cambió a principios de los noventa cuando se desarrolló la idea de propulsar al surfista desde una embarcación a motor, inicialmente una zodiac, y posteriormente una moto de agua. La moto no sólo proporciona al surfista el impulso inicial necesario para alcanzar la misma velocidad que la ola, sino que lo sitúa también en el punto adecuado para cogerla. Se trata además de un medio que aporta seguridad, facilitando la remontada y el acceso a este tipo de olas, muchas de ellas situadas a varios kilómetros de la costa. También son fundamentales cuando un surfista sufre una caída, evitando, al ser rescatado por la moto, el tener que sufrir el envite de las olas que siguen a la que había surfeado o intentando surfear. Esta “innovación” permitió romper la barrera de los 25 pies, y abrió la posibilidad de coger olas de más de 50 pies.

Pero la idea de que el surfista se apoye en una embarcación como medio de propulsión se remonta al menos al año 1963. En un artículo en la revista Surf Guide, Mike Doyle, reflexionando sobre cómo surfear una ola de más de 35 pies, dedujo que la única forma posible de hacerlo era que ”el surfista pudiese ser remolcado en la ola por una embarcación, tal y como lo haría un esquiador acuático”. No se tiene constancia de que la idea de Doyle se probase hasta el año 1974, cuando el hawaiano Jim Neece empleó los mismos medios que el esquí acuático con el objetivo de surfear en Kaena Point. Sin embargo sus pruebas se limitaron a días con olas pequeñas, y nunca llegó a emplearlo en olas grandes. El primero en hacerlo fue el californiano Herbie Fletcher, que en 1987 remolcó a varios surfistas, entre ellos Martin Potter y Tom Carroll, un día de olas de más de 10 pies en Pipeline. En el otoño de 1991 Scott Bouchard fue remolcado en varias olas de 12 pies en una rompiente de Florida llamada RC’s.

Pero la invención del tow-in, tal y como lo conocemos hoy, ha de atribuirse a los hawaianos Buzzy Kerbox, Laird Hamilton, y Darrick Doerner. A finales de 1992 los tres, apoyados en la zodiac de Kerbox, comenzaron a surfear en Backyards, una ola situada entre Sunset y Velzyland, en la costa norte de Oahu. Unos meses más tarde Hamilton y Kerbox se mudaron a la isla de Maui, donde sustituyeron la zodiac por una moto de agua. En Maui, él y varias figuras del mundo del windsurf, como Dave Kalama, Rush Randle o Pete Cabrinha, convirtieron la ola de Jaws, conocida por los hawaianos como Peahi, en el laboratorio en el que desarrollaron la técnica del tow-in. Los primeros artículos sobre tow-in aparecieron en 1993. En 1994 la revista Surfer incluía un primer reportaje sobre Jaws, presentándola como un “arrecife de aguas profundas en Maui”. Las imágenes de la película “Endless Summer II” de Bruce Brown, estrenada meses más tarde, con Laird Hamilton surfeando un Jaws gigante, se convirtieron en la presentación al mundo de una nueva forma de surfear, que permitía superar todos los límites hasta entonces conocidos. A finales de 1994 Dave Kalama surfeaba la ola hasta entonces más grande nunca surfeada y que superaba los 35 pies. En 1996, Sarah Gerhardt se convirtió en la primera mujer en surfear una ola de más de 15 pies. En 1998 Ken Bradshaw, en Outside Log Cabins, se convirtió en el primero en romper la barrera de los 60 pies.

La velocidad de remada dejó de ser un problema, y pronto las tablas de olas grandes, los guns de más de 10 pies de largo, fueron sustituidas por tablas mucho más pequeñas, de 6’6’’ pies, con footstraps como los empleados en las tablas de windsurf, que permitían un mayor control sobre todo cuando la pared de ola era irregular, y trazar giros más cerrados y precisos que los que hasta entonces habían sido imposibles en las tablas de 10 pies.

A la innovación en la técnica le siguió la introducción de nuevos elementos como el chaleco de flotación, que permite al surfista, cuando está sumergido en el agua, ascender de modo muy rápido a la superficie, y el trineo de rescate, una pequeña plataforma de espuma de polietileno, unida a la moto, que sirve de ayuda durante la operación de recogida del surfista.

Todo este proceso de evolución, no solo en la construcción de nuevas tablas, sino también en la propia técnica de coger las olas, tuvo su momento culmen el 17 de agosto del año 2000, en Teahupoo, Tahiti. Teahupoo había sido descubierta en 1985 por los bodyboarders Mike Stewart y Ben Severson, y pronto fue reconocida como una de las olas más temibles y violentas del mundo. Aquel día Laird Hamilton surfeó una ola de 18 pies que fue denominada como “La Ola del Milenio”. El fotógrafo Jack McCoy, uno de los que inmortalizó el momento, describió la figura de Hamilton en el interior de aquella ola como “una pequeña partícula humana, luchando por su vida, y haciendo lo que ninguno de nosotros imaginó posible”.

Aquella ola, y toda la trayectoria vital de Hamilton, con logros como un récord del mundo de velocidad en windsurf, la invención del kite-surf, el paddle surf, o el hydrofoil, lo sitúan como uno de los cinco surfistas que a lo largo de la historia del surf han sido capaces de cambiar significativamente la manera de surfear una ola.

Hubo sin embargo voces críticas a esta innovación. Para muchos el tow-in suponía una especie de afrenta al significado y belleza del surf, basado en la capacidad física de un hombre, solo ayudado por su tabla, para coger una ola creada en el océano. ¿Se trata realmente de otro deporte? ¿Podía seguir considerándose surf? La irrupción de las motos de agua suponía además el uso de un medio contaminante, no solo por los vertidos de combustible que se pudiesen producir por un accidente de las motos, sino también por el propio ruido y los olores que éstas generan, lo que dio lugar a que su empleo se prohibiese en algunos lugares protegidos medioambientalmente como el santuario marino de la bahía de Monterrey, en California, en donde se encuentra la ola de Maverick’s.

La ola de Maverick’s debe su nombre al pastor alemán de uno de los surfistas que en el invierno de 1961 entraron por primera vez a surfear en ese lugar. Maverick los siguió hasta el pico, y en su honor le dieron su nombre a la ola. Pero fue un carpintero local, Jeff Clark, el que en 1975 comenzó a surfear regularmente en ella. Lo hizo en solitario durante 15 años, hasta que a principios de los 90 dio a conocer el lugar a surfistas de Santa Cruz y San Francisco como Peter Mel, Ken Collins y Darryl “Flea” Virostko. Maverick’s alcanzó especial trascendencia a mediados de la década de los 90, cuando el reconocido surfista de olas grandes Mark Foo murió ahogado el 23 de diciembre de 1994. En 2011, Sion Milosky corría la misma mala suerte que Foo.

En 2011 Garrett McNamara rompió la barrera de 70 pies en Nazaré, Portugal. A principios de 2013 el tow-in se practicaba en todo el mundo, en lugares como Maverick’s y Cortes Bank en California, en Dungeons en Sudáfrica, y en varias rompientes de Europa, Australia y el Pacífico Sur. El surf volvió a capturar la atención de los medios de comunicación como nunca antes en la historia del deporte, con artículos en el New York Times, National Geographic, y demás periódicos del mundo.

El debate sobre la “ética” del tow-in se siguió manteniendo durante años. A partir de 2011 surfistas de olas grandes como Greg Long, Mark Healey, Shane Dorian, Ian Walsh o Kohl Christensen comenzaron a coger olas únicamente a remo en lugares hasta entonces consideradas como imposibles. Aunque algunas olas, como Teahupoo o Shipstern Bluff en Australia, aun no han sido capaces de ser dominadas únicamente a remada, la nueva nueva vanguardia en el surf de olas grandes es una vuelta a la remada como único medio de tracción.

Portada:
Dave Kalama arrastrando a Laird Hamilton en Jaws (Backyards, North Shore, Oahu) en 1992. Foto: Tim Mckenna

  1992  /  Historia  /  Última actualización: noviembre 5, 2017 por Administrador  / 

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